Proyecciones Mentales
La camara fotográfica es una mujer sedienta de experiencias, de ojos e ideas que la satisfagan, que hagan de ella una religión, un hábito, una profesión, un orgáno mas sin el cual no hay vida, mujer posesiva, celosa... pero generosa, comprensiva, dadivosa, que nos deja penetrar su cuerpo cada vez que queremos, que la manipulemos para proyectar nuetros mas reconditos deseos, las visiones más vanales e inéditas de la realidad; creadora de artistas, de comunicadores, de idealistas, que luchan por su permanencia, por su credibilidad, por su importancia, por la inmortalidad, como método de subsistencia, arma poderosa que impacta y pone en juego la razón humana; mujer que exprime tus entrañas, viseras, corazon, cerebro, que chupa tu alma y escupe las frustraciones, los complejos, los deseos de cada amante, de cada adicto a ese instante desicivo, a ese encuadre perfecto, al contraste de colores que lleva al extasis, al climax espiritual de esa realidad proyectada, de ese recuerdo congelado, tiempo suspendido en una proyeccion tangible de pasados, de historia visual, impresion de sueños, orgasmos concretados por la unión perfecta de técnica y discurso...
La camara fotográfica es una mujer sedienta de experiencias, de ojos e ideas que la satisfagan, que hagan de ella una religión, un hábito, una profesión, un orgáno mas sin el cual no hay vida, mujer posesiva, celosa... pero generosa, comprensiva, dadivosa, que nos deja penetrar su cuerpo cada vez que queremos, que la manipulemos para proyectar nuetros mas reconditos deseos, las visiones más vanales e inéditas de la realidad; creadora de artistas, de comunicadores, de idealistas, que luchan por su permanencia, por su credibilidad, por su importancia, por la inmortalidad, como método de subsistencia, arma poderosa que impacta y pone en juego la razón humana; mujer que exprime tus entrañas, viseras, corazon, cerebro, que chupa tu alma y escupe las frustraciones, los complejos, los deseos de cada amante, de cada adicto a ese instante desicivo, a ese encuadre perfecto, al contraste de colores que lleva al extasis, al climax espiritual de esa realidad proyectada, de ese recuerdo congelado, tiempo suspendido en una proyeccion tangible de pasados, de historia visual, impresion de sueños, orgasmos concretados por la unión perfecta de técnica y discurso...




